Combate el cansancio de viajar en moto

Ejercicios para combatir el cansancio

Cómo sobrevivir a 8 horas de curvas en los Alpes sin acabar destrozado: ergonomía y estiramientos en ruta

Cualquiera que haya pasado una jornada completa recorriendo los Alpes sabe que el cansancio no viene solo por los kilómetros.

De hecho, es habitual terminar una ruta de 300 kilómetros mucho más fatigado que una etapa de 700 kilómetros por autopista.

La razón es sencilla: conducir durante horas enlazando curvas, frenadas, aceleraciones y cambios constantes de dirección exige un esfuerzo físico y mental continuo.

La buena noticia es que, con unos pequeños hábitos, puedes terminar la jornada mucho más fresco.

La postura lo es casi todo para evitar el cansancio

Muchas molestias aparecen simplemente por mantener una posición demasiado rígida.

Durante la conducción intenta:

  • Mantener los brazos ligeramente flexionados.
  • Relajar los hombros.
  • Sujetar el depósito con las piernas en las frenadas para descargar peso de las muñecas.
  • No apoyar todo el peso sobre el manillar.
  • Mantener la espalda lo más natural posible.

Cuanto más relajado conduzcas, menos energía gastarás.

No luches contra la moto

Uno de los errores más habituales es intentar «forzar» cada curva.

La moto gira mejor cuando la acompañas con suavidad.

Evita:

  • Agarrarte con demasiada fuerza al manillar.
  • Bloquear los codos.
  • Tensionar cuello y hombros.
  • Sentarte completamente inmóvil durante horas.

Una conducción fluida también reduce el cansancio.

Haz pequeñas pausas antes de necesitarlas

Muchos motoristas esperan a sentirse agotados para parar.

Es mucho más efectivo hacer descansos cortos cada 90 o 120 minutos.

Cinco o diez minutos son suficientes para recuperar la concentración y reducir la fatiga muscular.

Y en los Alpes, cualquier mirador es una buena excusa para hacerlo.

Cinco estiramientos que puedes hacer en cualquier puerto y te ayudarán a combatir el cansancio

No necesitas ropa deportiva ni una esterilla.

Basta con dedicar unos minutos.

1. Cuello

Estiramiento cuello ante el cansancio

Inclina lentamente la cabeza hacia cada lado manteniendo la posición unos 15 segundos.

Después gira suavemente la cabeza hacia ambos lados.

Ayuda a liberar la tensión acumulada por el casco y las horas de conducción.

2. Hombros y espalda

Cansancio por dolor de hombros y espalda

Entrelaza las manos delante del cuerpo y estira los brazos hacia delante mientras redondeas ligeramente la espalda.

A continuación, lleva los brazos hacia arriba como si quisieras tocar el cielo.

Notarás cómo desaparece parte de la rigidez.

3. Caderas

Cansancio por dolor de caderas

Apoya un pie sobre un banco, una piedra o el estribo de la moto y flexiona ligeramente la pierna mientras mantienes la espalda recta.

Este ejercicio descarga una de las zonas que más trabajan durante las rutas alpinas.

4. Piernas

cansancio por dolor en las piernas

Apóyate sobre la moto y flexiona una rodilla llevando el talón hacia el glúteo.

Después cambia de pierna.

También puedes estirar los gemelos apoyando las manos sobre un muro o una barandilla.

Tus piernas agradecerán estos pequeños descansos después de cientos de cambios de apoyo.

5. Muñecas y antebrazos

cansancio por dolor de muñecas y antebrazos

Extiende un brazo hacia delante con la palma mirando al suelo.

Con la otra mano tira suavemente de los dedos hacia abajo y después hacia arriba.

Es uno de los ejercicios más útiles tras muchas horas acelerando, frenando y accionando el embrague.

La hidratación también combate el cansancio

Aunque no haga calor, la concentración y el esfuerzo físico favorecen la deshidratación.

Beber pequeñas cantidades de agua durante toda la jornada ayuda a mantener la atención y reduce la aparición de fatiga.

Esperar a tener sed suele ser llegar tarde.

Escucha a tu cuerpo antes de llegar al cansancio extremo

Hay una diferencia entre estar cansado y empezar a perder concentración.

Si notas:

  • Errores que normalmente no cometes.
  • Dificultad para mantener el ritmo.
  • Rigidez excesiva.
  • Falta de atención.

Es momento de hacer una pausa, aunque el siguiente puerto esté a solo veinte kilómetros.

La montaña seguirá allí cuando vuelvas a arrancar.

En resumen

Las rutas alpinas no son una carrera de resistencia.

Se disfrutan mucho más cuando el cuerpo acompaña a la mente.

Una buena postura, pequeñas pausas, algo de hidratación y unos minutos de estiramientos en cada mirador pueden marcar una enorme diferencia al final del día.

Porque los Alpes no premian a quien llega antes a la cima, sino a quien todavía tiene fuerzas para sonreír, contemplar el paisaje… y disfrutar con ilusión de la siguiente carretera que aparece en el horizonte.

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